Muje­res y hom­bres sole­mos creer que si fué­ra­mos del sexo opues­to, haría­mos o deja­ría­mos de hacer deter­mi­na­das acti­vi­da­des y las cosas serían muy dife­ren­tes. Pero el desafío más gran­de en estos tiem­pos es apren­der sin­ce­ra­men­te a poner­nos en los pies del hom­bre o de la mujer que no somos, y reco­no­cer que aun­que los hom­bres ten­ga­mos más pelos en las pier­nas, voz grue­sa y nos afei­te­mos, lle­va­mos den­tro la capa­ci­dad para emo­cio­nar­nos, para ser sua­ves y amo­ro­sos, para mirar la esté­ti­ca y belle­za de la vida. Y las muje­res, por más que se pin­ten los labios, se depi­len, y usen fal­das, tam­bién poseen la capa­ci­dad para ser fuer­tes, ague­rri­das, para impo­ner­se y com­pe­tir.

 

Exis­te una infi­ni­ta maes­tría de lo opues­to que pode­mos reci­bir si…

…nos abri­mos a escu­char el apren­di­za­je que hom­bres y muje­res tie­nen para noso­tros.

Hay tan­tos pre­jui­cios en el mun­do sobre el ser mujer y el ser varón, que muchos de esos pre­jui­cios los hemos “com­pra­do” y en ese pre­ci­so ins­tan­te hemos comen­za­do a per­der la capa­ci­dad para escu­char­nos e iden­ti­fi­car qué tipo de mujer o de hom­bre somos, y qué nece­si­ta­mos más allá de lo que apren­di­mos.

En la actua­li­dad nece­si­ta­mos re-apren­der a desa­rro­llar­nos como per­so­nas más allá del mode­lo del macho recio y de la hem­bra seduc­to­ra.

Por eso te invi­to a leer lo que sigue como una ins­pi­ra­ción para ini­ciar un camino de explo­ra­ción de lo que ya poseo y lo que quie­ro desa­rro­llar. Acla­ro esto por­que cada vez que habla­mos de muje­res y hom­bres entra­mos en el terreno de las gene­ra­li­da­des, lo que sig­ni­fi­ca que siem­pre –por suer­te– exis­ten varo­nes y muje­res que esca­pan a los mode­los pre-esta­ble­ci­dos. Ellos son los líde­res de las nue­vas gene­ra­cio­nes. Rea­li­za­da la acla­ra­ción, eche­mos enton­ces un vis­ta­zo a los para­dig­mas tra­di­cio­nal­men­te cono­ci­dos.

 

¿Qué poseen natu­ral­men­te las muje­res que los varo­nes nece­si­ta­mos incor­po­rar?

  • La capa­ci­dad para poder hacer acti­vi­da­des TAN dife­ren­tes al mis­mo tiem­po, de ener­gías tan disí­mi­les como por ejem­plo: con­so­lar a un hijo, lue­go entrar a una reunión de tra­ba­jo, des­pués ir al super­mer­ca­do, escu­char los pro­ble­mas de los padres, aten­der a un clien­te, ir de shop­ping, poner­se esté­ti­ca­men­te lin­do para su pare­ja y pre­pa­rar una pre­sen­ta­ción ante el direc­tor gene­ral para el día siguien­te mien­tras ter­mi­na de guar­dar la comi­da en la hela­de­ra y le recuer­da a los hijos que se laven los dien­tes.
  • La valen­tía para mos­trar las emo­cio­nes sin repri­mir­las por temor al ridícu­lo y la sen­si­bi­li­dad para tomar deci­sio­nes pri­vi­le­gian­do el cora­zón.
  • La pre­dis­po­si­ción a acor­dar en las dife­ren­cias, sin que­rer impo­ner per­ma­nen­te­men­te sus opi­nio­nes y que los demás opi­nen como uno, entre otras.

 

¿Qué poseen natu­ral­men­te los hom­bres que las muje­res nece­si­tan incor­po­rar?

  • La pre­dis­po­si­ción a no tomar­se las cosas tan a pecho y no caer en un arre­ba­to de enojo o tris­te­za pro­fun­da por algo que podría tomar­se más livia­na­men­te.
  • La fron­ta­li­dad en las con­ver­sa­cio­nes entre pares y com­pa­ñe­ros, sobre todo cuan­do lo que hay para decir no es agra­da­ble y la capa­ci­dad para poner lími­tes y tomar dis­tan­cia.
  • La faci­li­dad para la sín­te­sis y la foca­li­za­ción racio­nal sos­te­ni­da duran­te mucho tiem­po, entre otras.

Por supues­to que al leer lo ante­rior, pue­des estar de acuer­do o en desacuer­do, y lo que desea­ría es invi­tar­te –y me inclu­yo– a no que­dar­nos en “me pare­ce bien o mal, lin­do o feo, me gus­ta o me dis­gus­ta”, ya que cuan­do nos que­da­mos dete­ni­dos en las pola­ri­da­des, en lo que nos dife­ren­cia, el paso siguien­te es inten­tar que la otra per­so­na sea como yo, y si no lo logra­mos, nos ale­ja­mos en el mejor de las casos.

En cam­bio, cuan­do comen­za­mos a ver las dife­ren­cias en los otros como un com­ple­men­to de noso­tros mis­mos, (inclu­so aque­llo que no nos cae bien), enton­ces el foco no esta­rá pues­to en que­rer tener razón ni con­ven­cer a los demás, sino en pre­gun­tar­nos lo siguien­te:

¿Cómo pue­do enri­que­cer­me de él o de ella que pare­ce tan dis­tin­to a mí? Si per­ma­nez­co en la pre­gun­ta y en esa bús­que­da, lo que ocu­rri­rá para­dó­ji­ca­men­te es que comen­za­ré a encon­trar muchas más simi­li­tu­des y coin­ci­den­cias de las que ima­gi­na­ba.

¿Para qué seguir con el dis­cur­so vie­jo de que no se pue­de tener ami­gos del sexo opues­to? Si al leer este tex­to te encon­tras­te reac­cio­nan­do vehe­men­te­men­te, tal vez sea hora de bajar la guar­dia y dejar de estar pre­dis­pues­tos a pelear con el otro sim­ple­men­te por el solo hecho de haber naci­do con una sexua­li­dad dife­ren­te.

la-maestria-opuesto

En defi­ni­ti­va, todos veni­mos de la unión entre una mujer y un hom­bre, por más cor­to que haya sido el tiem­po de esa unión, y lue­go nos pasa­mos la vida que­rien­do unir den­tro nues­tro al papá y la mamá que nos die­ron ori­gen.

No exis­te nada más bello y enri­que­ce­dor que rodear­nos de seres huma­nos que nos mues­tren con ojos nue­vos lo que jamás podría­mos ver sola­men­te des­de nues­tra mira­da.

Bien, aho­ra te invi­to a que de aho­ra en ade­lan­te te pre­gun­tes con qué per­so­na del sexo opues­to podrías ini­ciar una nue­va mane­ra de rela­cio­nar­te, no des­de la lucha o la seduc­ción indis­cri­mi­na­da sino des­de el res­pe­to y la ale­gría.

Para fina­li­zar te rega­lo un tex­to mara­vi­llo­so que leí hace mucho tiem­po y creo que es rele­van­te para este artícu­lo.

Por cada mujer fuer­te can­sa­da de apa­ren­tar debi­li­dad,
hay un hom­bre débil can­sa­do de pare­cer fuer­te.
Por cada mujer can­sa­da de tener que actuar como una ton­ta, hay un hom­bre ago­bia­do por tener que apa­ren­tar saber­lo todo.
Por cada mujer can­sa­da de ser cali­fi­ca­da como “hem­bra emo­cio­nal”, hay un hom­bre a quien se le ha nega­do el dere­cho a llo­rar y a ser “sen­si­ble”.
Por cada mujer cata­lo­ga­da como poco feme­ni­na cuan­do com­pi­te, hay un hom­bre obli­ga­do a com­pe­tir para que no se dude de su mas­cu­li­ni­dad.
Por cada mujer can­sa­da de ser un obje­to sexual, hay un hom­bre preo­cu­pa­do por su poten­cia sexual.
Por cada mujer que no ha teni­do acce­so a un tra­ba­jo o a un sala­rio satis­fac­to­rio, hay un hom­bre que debe asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad eco­nó­mi­ca de otro ser humano.
Por cada mujer que des­co­no­ce los meca­nis­mos del auto­mó­vil, hay un hom­bre que no ha apren­di­do los secre­tos del arte de coci­nar.
Por cada mujer que da un paso hacia su pro­pia libe­ra­ción, hay un hom­bre que redes­cu­bre el camino hacia la liber­tad”.

Gra­cias por ser una MUJER y un HOM­BRE con todas las letras, y que de aho­ra en ade­lan­te pue­das des­ple­gar­te cele­bran­do quien eres en un mun­do cada vez más hete­ro­gé­neo.

Ignacio TrujilloEscri­to por:
Igna­cio Tru­ji­llo
Coach Onto­ló­gi­co y Direc­tor
Con­sul­to­ra ALAS


4 commentarios

juanjo · 13 noviembre, 2015 a las 9:12 pm

Exce­len­te articulo,nosotros los hombres,con ese jui­cio de que­rer siem­pre ser el rudo,o tal vez vie­ne hace mucho que somo los q soportamos,o me estoy hacien­do la cabe­za?

    El Team ALAS · 14 noviembre, 2015 a las 11:45 am

    Son un mon­tón de jui­cios Juan! Nos toca ver si nos sir­ven o no para nues­tro vivir.
    Gra­cias por pasar por aquí! Vuel­ve pron­to!
    Salu­dos.

Zynel · 23 noviembre, 2015 a las 8:08 pm

Hola! Me gus­ta­ria saber cuan­do es el pro­xi­mo taller de Coach onto­ló­gi­co.. En Lara o en Tru­ji­llo.. Cuan­to dura el taller y cual es el pre­cio. Gra­cias

    El Team ALAS · 25 noviembre, 2015 a las 8:45 am

    Hola Zynel!
    Gra­cias por escri­bir­nos, te envia­mos un correo con la infor­ma­ción.

    Salu­dos.

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