La Bio­de­co­di­fi­ca­ción se basa en los pos­tu­la­dos de la BIO­LO­GÍA TOTAL sos­te­ni­dos por el Dr. Clau­de Sab­bah, y se basan en la teo­ría de las cin­co leyes del fun­cio­na­mien­to de los seres vivos des­cu­bier­tas en Ale­ma­nia por el Dr. Ryke Geerd Hamer. Estas cin­co leyes han logra­do demos­trar con abso­lu­ta cer­te­za que las enfer­me­da­des no exis­ten tal como las vemos y sufri­mos, sino que son pro­gra­mas bio­ló­gi­cos car­ga­dos con un sen­ti­do espe­cí­fi­co, crea­dos por el cere­bro ante un con­flic­to que ha afec­ta­do inten­sa­men­te al indi­vi­duo. En efec­to, cada órgano corres­pon­de a una fun­ción bio­ló­gi­ca, y el cere­bro aso­cia deter­mi­na­da viven­cia con un órgano espe­cí­fi­co. Los tera­peu­tas en deco­di­fi­ca­ción bio­ló­gi­ca hacen ver al con­sul­tan­te los pro­gra­mas bio­ló­gi­cos que desem­bo­ca­ron en la enfer­me­dad iden­ti­fi­can­do cuán­do se pro­gra­mó esa enfer­me­dad y cuál fue el moti­vo que des­en­ca­de­nó la mis­ma. La enfer­me­dad la com­pren­de­mos en tér­mi­nos de solu­ción per­fec­ta que rea­li­za el cere­bro para la super­vi­ven­cia de la espe­cie, de la comu­ni­dad y del indi­vi­duo, y nos per­mi­te guiar a la per­so­na hacia la sana­ción apli­can­do leyes bio­ló­gi­cas per­fec­tas.

La nue­va medi­ci­na ger­má­ni­ca resu­mi­da en sus cin­co leyes bio­ló­gi­cas:

Pri­me­ra ley: Ley de hie­rro

Las enfer­me­da­des gra­ves se ori­gi­nan por un acon­te­ci­mien­to ines­pe­ra­do de gran inten­si­dad que es ade­más vivi­do en sole­dad. El con­te­ni­do del “con­flic­to bio­ló­gi­co” des­en­ca­de­na­do por este cho­que deter­mi­na la loca­li­za­ción de un foco de acti­vi­dad que apa­re­ce en el cere­bro, y que se pue­de ver en un escá­ner en for­ma de un con­jun­to de cir­cun­fe­ren­cias con­cén­tri­cas, y en la loca­li­za­ción corres­pon­dien­te de la enfer­me­dad en el cuer­po, es el lla­ma­do DHS (Sín­dro­me de Dirk Hamer).


Segun­da ley: Carác­ter bifá­si­co de las enfer­me­da­des

Un pacien­te que no haya resuel­to su con­flic­to se encon­tra­rá en la pri­me­ra fase, la de con­flic­to acti­vo. Si con­si­gue resol­ver­lo, entra en la segun­da fase, la de cura­ción pos­te­rior a la reso­lu­ción. Un con­flic­to ines­pe­ra­do o DHS inte­rrum­pe inme­dia­ta­men­te el rit­mo nor­mal día-noche, e ini­cia la fase acti­va del con­flic­to. El cho­que dis­pa­ra el ini­cio de un Pro­gra­ma Bio­ló­gi­co Espe­cial y Sig­ni­fi­ca­ti­vo, que per­mi­te al orga­nis­mo (psi­que, cere­bro y órgano) incre­men­tar el fun­cio­na­mien­to dia­rio y enfo­car­se de lleno en con­ten­der con la situa­ción impre­vis­ta. En algu­nos casos, pue­de ser pre­fe­ri­ble no resol­ver el con­flic­to sino redu­cir su inten­si­dad a un nivel razo­na­ble, antes que afron­tar la segun­da fase.


Ter­ce­ra ley: Sis­te­ma onto­ge­né­ti­co de las enfer­me­da­des

La teo­ría están­dar de las metás­ta­sis sugie­re que las célu­las can­ce­rí­ge­nas de un tumor pri­ma­rio via­jan a tra­vés del torren­te san­guí­neo o del sis­te­ma lin­fá­ti­co a otras par­tes del cuer­po don­de éstas pro­du­cen un cre­ci­mien­to can­ce­ro­so en el nue­vo sitio. De acuer­do a las Cin­co Leyes Bio­ló­gi­cas, los cán­ce­res secun­da­rios y ter­cia­rios no son el resul­ta­do de célu­las can­ce­ro­sas que migran, sino de un segun­do o ter­cer DHS, fre­cuen­te­men­te ini­cia­do por un cho­que en el momen­to del diag­nós­ti­co o del pro­nós­ti­co, que pone al indi­vi­duo en una situa­ción total de páni­co, cau­san­do un nue­vo con­flic­to o, más aún, varios nue­vos con­flic­tos, lle­ván­do­lo a pre­sen­tar cán­ce­res adi­cio­na­les.


Cuar­ta ley: Sis­te­ma onto­ge­né­ti­co de los micro­bios

Los micro­bios no cau­san las enfer­me­da­des sino que nues­tro cuer­po los usa, siguien­do las ins­truc­cio­nes del cere­bro, para opti­mi­zar la fase de cura­ción, si están dis­po­ni­bles. En el momen­to de solu­ción del con­flic­to, éstos reci­ben una señal del cere­bro para comen­zar a tra­ba­jar en la tarea que les fue asig­na­da, cau­san­do la infla­ma­ción, como fase pre­via a la cura­ción.


Quin­ta ley: Quin­tae­sen­cia

Cada par de enfer­me­da­des tal como ha que­da­do des­cri­to es un “pro­gra­ma espe­cial de la natu­ra­le­za con un sen­ti­do”, desa­rro­lla­do a lo lar­go de la evo­lu­ción para per­mi­tir a los orga­nis­mos salir de su fun­cio­na­mien­to ordi­na­rio para lidiar con situa­cio­nes par­ti­cu­la­res de emer­gen­cia.

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