Siem­pre paga­mos un pre­cio en la vida, sea­mos o no cons­cien­tes, nos gus­te o no la idea. Por cada deci­sión que toma­mos y por cada acti­tud ven­drán con­se­cuen­cias a veces ima­gi­na­das y otras jamás pen­sa­das. Inclu­so cuan­do no hace­mos nada y pos­ter­ga­mos una acción, esta­mos eli­gien­do no hacer, y eso tam­bién tie­ne su pre­cio.

Cuan­do me refie­ro al pre­cio de una deci­sión no estoy hacien­do alu­sión a algo nega­ti­vo, sino a ser cons­cien­tes y asu­mir que todo lo que hace­mos o deja­mos de hacer tie­ne una influen­cia deci­si­va en nues­tras vidas.

El precio de la autenticidad

Foto: Kira Oka­mo­to

Cuan­do comen­za­mos a dar­nos cuen­ta de esto, se hace cada vez más evi­den­te que pagar pre­cios por vivir de una mane­ra ingra­ta no tie­ne nin­gún sen­ti­do. Es mas con­ve­nien­te pagar un pre­cio por un hela­do deli­cio­so que por chu­par un cla­vo oxi­da­do. Sin embar­go, muchas veces nos mane­ja­mos por la vida como si estu­vié­ra­mos chu­pan­do cla­vos y que­rién­do­nos con­ven­cer (léa­se auto-enga­ñar) que ese cla­vo está riquí­si­mo.

La auten­ti­ci­dad tie­ne un pre­cio que pue­de ser muy alto

Por todo esto te pre­gun­to: ¿En qué áreas de tu vida no te has ani­ma­do aún a correr el ries­go de ser autén­ti­co? ¿Para qué creís­te has­ta aho­ra que era mejor pagar el pre­cio de mos­trar­te como quien no eres? ¿Qué suce­de­ría si el mun­do se ente­ra­ra que eres mucho más de lo que mues­tras? ¿Has­ta cuán­do vas a ele­gir la medio­cri­dad?

Si bien es cier­to que no somos igua­les con una pare­ja que con un hijo, un jefe, o con los padres, tam­bién es cier­to que el común a todas esas rela­cio­nes es nues­tra esen­cia. Y si es nues­tra esen­cia la que está des­gas­ta­da por ser como los demás espe­ran, el pre­cio que paga­mos por ser que­ri­dos y acep­ta­dos es muy alto. Te pro­pon­go por lo tan­to des­ha­cer­te de aque­llas más­ca­ras que por diver­sas razo­nes ele­gis­te inter­pre­tar en algún momen­to y hoy te resul­tan pesa­das o incó­mo­das.

Todos hemos apren­di­do a “inter­pre­tar” roles y “poner­nos más­ca­ras” para obte­ner bene­fi­cios. ¿Cuá­les han sido o siguen sien­do las tuyas?.

A con­ti­nua­ción te paso algu­nas suge­ren­cias para que pue­das iden­ti­fi­car­te y reír­te tam­bién de ti mis­mo. No hay mejor reme­dio que tomar­nos nues­tras mise­rias con una seria livian­dad. Regis­tra cuá­les son aque­llas que mas resue­nan con­ti­go:

  1. La víc­ti­ma (el mun­do está con­tra mí, no soy res­pon­sa­ble de lo que me pasa, siem­pre es cul­pa de otros, del país, de la empre­sa o de mis padres)
  2. El pobre­ci­to (soy inde­fen­so, no pue­do solo. En el fon­do soy muy cómo­do y logro que los demás hagan por mí; pero nun­ca lo pido, lo obten­go mani­pu­lan­do)
  3. El duro (nada me afec­ta, aguan­to todo, soy fuer­te y los que se emo­cio­nan o llo­ran son débi­les y poco inte­li­gen­tes. Ter­mino solo ya que nadie com­par­te con­mi­go sus tris­te­zas)
  4. El sal­va­dor (me hago car­go de todos, no nece­si­to ayu­da, estoy siem­pre muy ocu­pa­do en resol­ver­le la vida a los demás así no me ocu­po de lo mal que me sien­to. Nece­si­to que los demás me nece­si­ten.)
  5. La Madre Tere­sa o el Dalai Lama fal­sos (me mues­tro evo­lu­cio­na­do, hablo todo el tiem­po de la ener­gía y del amor, pero hace tres años que no ten­go ni pare­ja ni sexo y ten­go mucho resen­ti­mien­to acu­mu­la­do)
  6. El nega­dor (todo lo que leo me resul­ta ajeno, nada me toca, nun­ca ten­go pro­ble­mas has­ta que me enfer­mo, me quie­bro un bra­zo, me divor­cio y cho­co con el auto…pero jamás rela­ciono lo que me pasa con mi cerra­zón)
  7. El pelea­dor (vivo a la defen­si­va, veo ame­na­zas, agre­sio­nes y malas inten­cio­nes don­de no las hay, todo es una por­que­ría y lo úni­co que que­da es defen­der lo poco que ten­go)
  8. El pro­vo­ca­dor (nece­si­to ser el cen­tro de aten­ción per­ma­nen­te­men­te pro­vo­can­do a los demás, gene­ran­do reac­ción en los otros y que todos ter­mi­nen hablan­do de mí aun­que sean pes­tes)
  9. El incon­ti­nen­te ver­bal (no pue­do parar de hablar, me ate­rra el silen­cio, vivo dicien­do cual­quier cosa con tal de matar el silen­cio con pala­bras, me hago el chis­to­so, hablo del tiem­po, de polí­ti­ca o de la veci­na y pese a que me doy cuen­ta que los demás se can­san de escu­char­me no pue­do parar de hablar)
  10. El ade­cua­do (me mues­tro correc­to, for­mal y cor­tés, cuan­do en el fon­do me sien­to bohe­mio, crea­ti­vo, loco y dife­ren­te).

La bue­na noti­cia es que cada una de estas más­ca­ras tie­ne su ver­sión lumi­no­sa, por lo tan­to, a con­ti­nua­ción te invi­to a que te lan­ces por la con­quis­ta de la que te haga fal­ta. Vea­mos cuá­les son:

  1. La víctima……RESPONSABLE DE TODO LO QUE ME RODEA (cuan­to más me res­pon­sa­bi­li­zo del afue­ra más me libe­ro, aun­que no lo parez­ca)
  2. Pobrecito…PIDO AYU­DA SOLO EN LO QUE NO PUE­DO Y ADE­MÁS OBSER­VO QUE NECE­SI­TAN LOS OTROS Y OFREZ­CO MI AYU­DA
  3. Duro………REDONOZCO QUE HACE FAL­TA CORA­JE PARA MOS­TRAR MIS NECE­SI­DA­DES EMO­CIO­NA­LES Y DIS­FRU­TO DEL ENCUEN­TRO CON LOS QUE QUIE­RO
  4. Salvador….AYUDO POR EL PLA­CER DE DAR Y ME MUES­TRO VUL­NE­RA­BLE PARA PER­MI­TIR QUE LOS DEMÁS ME DEN
  5. Madre Tere­sa-Dalai lama…TRABAJO EN MI BÚS­QUE­DA ESPI­RI­TUAL ACEP­TAN­DO EN ESE PRO­CE­SO MIS ASPEC­TOS MAS MUN­DA­NOS Y OSCU­ROS
  6. Negador….ANTES DE DECIR QUE NO Y REAC­CIO­NAR ME TOMO UN TIEM­PO PARA PODER APREN­DER Y CRE­CER CON LO QUE ME INCO­MO­DA
  7. Peleador….NO NECE­SI­TO DEFEN­DER NADA, MI ACEP­TA­CIÓN PUE­DE SER MUY VALIO­SA, HAY MUCHO PARA APREN­DER SI NO REAC­CIONO
  8. Provocador.…ENCUENTRO LA FOR­MA DE SER QUE­RI­DO SIN AVA­SA­LLAR A LOS OTROS
  9. Incon­ti­nen­te verbal…TRASCIENDO LA INCO­MO­DI­DAD DEL SILEN­CIO Y ME QUE­DO QUIE­TO SIN HACER NI DECIR NADA
  10. Ade­cua­do… ME ANI­MO A MOS­TRAR­ME LOCO Y NO ESTAR PEN­DIEN­TE DE LOS JUI­CIOS AJE­NOS

Como verás, la lis­ta de per­so­na­jes podría con­ti­nuar, pero lo impor­tan­te es que pue­das reco­no­cer tus pro­pias más­ca­ras, para ini­ciar un camino don­de poder sol­tar­las y dar paso a tu ser libre y genui­na­men­te feliz. Cla­ro que esto no ocu­rri­rá como por arte de magia. La pro­pues­ta es que bus­ques los medios como para que eso suce­da.

Sólo así podrás dis­fru­tar ple­na­men­te de la vida, y los demás te dis­fru­ta­rán tam­bién, ya que de lo con­tra­rio se esta­rán rela­cio­nan­do con alguien pare­ci­do a ti pero que no eres tu.

Ignacio TrujilloEscri­to por:
Igna­cio Tru­ji­llo
Coach Onto­ló­gi­co y Direc­tor
Con­sul­to­ra ALAS


6 commentarios

Sharon Bosch · 8 julio, 2015 a las 6:18 pm

Waoooooooooooo !!! Gra­cias, exce­len­te articu­lo Nachin !! y Alas mil gra­cias, siem­pre un espe­ji­to!! y todos los días algo que apren­der. Los quie­ro.

Sha­ron.

    El Team ALAS · 9 julio, 2015 a las 9:14 am

    Gra­cias a ti her­mo­sa Sha­ron! por ser y estar! Te ama­mos!

Omar Cuevas · 13 julio, 2015 a las 10:03 pm

Gra­cias Nacho, exce­len­te refle­xion. Un abra­zo

    El Team ALAS · 14 julio, 2015 a las 2:17 pm

    Gra­cias Omar!! Por leer­lo, por estar acá y en nues­tro cora­zón!
    Te que­re­mos!!
    Un abra­zo!

Victoria · 12 agosto, 2015 a las 2:59 pm

Que bue­na nota!!! me encan­to!!!
Gra­cias!

    El Team ALAS · 12 agosto, 2015 a las 3:34 pm

    Gra­cias a ti Vic­to­ria por leer­nos! Que bueno que te gus­tó.
    Vuel­ve por acá cuan­do gus­tes.

    Salu­dos!

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